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Cristo: Nuestra Identidad

Por: R.T. Nusbaum

“Y uno de Sus discípulos, al cual Jesús amaba, estaba recostado al lado de Jesús.” (Juan 13:23,24)

Todos los discípulos estaban alrededor de Cristo. Pedro estaba allí, también Judas, pero Juan estaba recostado al lado de Jesús. Jesús estaba en el centro.

Había una progresión hacía Jesús. Primero, estaba la multitud. La multitud seguía a Jesús, pero no estaba cerca de Cristo. Cristo podía ver la multitud y podía ver muchas caras, pero no los conocía personalmente. Los podía sanar; los podía tocar en una manera especial. Tal vez pudo ser el toque más precioso que ellos experimentaron. Pero no le conocían personalmente como Él es. Estar en la multitud no es estar cerca de Cristo. Las personas en la multitud buscaban a Jesús, pero no 'se acercaban'.

Había 120 en el día del Pentecostés. Estaban allí para recibir el Espíritu Santo. Esperaban al Señor. Confiaban en Él. Estaban cerca de Él. Pero tampoco estaban 'tan cerca' como Juan.

Entonces había 70 quienes ministraban. Habían sido enviados por Jesús. Cuando ponían las manos sobre las personas, representaban a Cristo. Eran ministros. Fueron llamados por Jesús. Pero no estaban 'tan cerca' de Cristo como pudieron estar.

Después estaban los doce. Caminaban con Él todos los días. Estaban con Él en tiempos buenos y tiempos malos. Pero de los doce había tres quienes estaban con Él en tiempos especiales. Estaban con Él en momentos gloriosos como en el monte de la transfiguración. Estaban con Él en momentos muy difíciles como en el jardín del Getsemaní.

Había tres quienes estaban más cerca. Él les mostró Su gloria. Él les dijo: “no digan esto a nadie hasta que yo resucite de los muertos.” Estos tres estuvieron con Jesús en el jardín en su agonía. Le vieron llorar. Estaban allí.

En Juan 13:23 dice que Juan estaba recostado al lado de Jesús. Pedro quería hacer una pregunta al Señor, pero él no le preguntó a Jesús directamente. Pedro pidió a Juan que preguntase a Jesús. Si lees el resto de estos versículos, Juan hizo la pregunta a Jesús y entonces habló con Pedro.

Tenemos una descripción de Juan aquí. Juan es el discípulo que Jesús amaba. Es el discípulo que estaba cerca de Su corazón. Juan representa algo. Podemos estar tan cerca de Jesús como queramos. O podemos estar lejos de Él. Puedes decir, “Yo amo a Cristo.” Pero eres una persona en la multitud; nunca vas adelante para acercarte a Jesús. Disfrutas Su presencia, experimentas Su sanidad, pero nunca te acercas a Jesús. El Señor te ama; Él quiere que te acerques más y más cerca.

Puedes estar junto a los 120 el día del Pentecostés, este día especial, o puedes ir más adelante. Puedes estar en días especiales como el del Pentecostés. Pero Jesús quiere que estes más cerca de Él que de un día especial. Porque cuando termine ese día especial, y solo hay trabajo pesado o días dificiles, entonces vas a estar ahí con Jesus. Él quiere que estes cerca de Él, cada día no importa si las circunstancias son gloriosas o dificiles.

Necesitamos estar cerca de Jesús. Esto es lo que Jesús quiere. Esto es lo que está en Su corazón. Él continuamente nos trae más cerca de Él. Posiblemente dices: “no merezco estar cerca de Jesús.” Nadie merece estar cerca de Él. Él es tan glorioso, pero en Su gracia Jesús dice: “Ven a Mí.” Él no dice: “ven al cristianismo.” Él dice: “Ven a Mí.” Su deseo y Su corazón es que estemos cerca de Él.

¿Qué representa Juan? Aquí Juan está muy cerca de Jesús. Él no solamente representa un individuo; Juan representa la Iglesia que ha pasado de estar lejos a estar ahora cerca del corazón de Jesús.

El nombre “Iglesia” significa salir de algo. ¡Hay una progresión! No solo salimos de algo. Dios quiere que 'entremos'. Canaán representa, un lugar que fluía leche y miel. Aquí está la diferencia. En Egipto había trabajo pesado y circunstancias muy terribles. Dios no solo quiere sacarte de esto. Él dice: “Tengo algo maravilloso para ti. Quiero que entres a esta relación con Mi corazón”.

La Iglesia es el Cuerpo y la Esposa de Cristo. El libro de Apocalipsis nos lo muestra y aquí podemos ver dos cosas: 1) un lugar celestial y 2) la tierra. Apocalipsis representa el fin de todas las cosas, la consumación. La mayoría de las personas piensan en la consumación con relación a la tierra, el fin de todo. Jesús no piensa en el fin, piensa en el principio. Su propósito no es sacar cosas, pero traer algo.

Así es que vemos la tierra en juicio y destrucción, pero ya no somos de la tierra. ¡Es importante! ¡Ya no somos de la tierra! ¡Ahora somos Uno con Jesús, somos de arriba! Apocalipsis nos lo muestra.

El ángel le pregunta a Juan “¿Quieres ver la Esposa del Cordero? Él dice ¡Si! Juan vio la Nueva Jerusalén, la Ciudad de Dios, la Morada de Dios, la Iglesia transformada, no solamente es algo que salió, pero algo que es Él, Uno con Él, Su esposa, Su amor. ¡Él!

Cuando Pablo habla del matrimonio en Efesios señala una escritura. Hay muchas escrituras que hablan del matrimonio, pero él solamente menciona una. Cuando Cristo habla del matrimonio, solamente menciona un lugar. Hay cientos del lugares que hablan del matrimonio, pero el Hijo de Dios habló de Un lugar.
El apóstol Pablo habló de Génesis dos, donde dice que Dios creó una esposa para Adán. No la formó a ella del polvo de la tierra. Ella no es de la tierra. La Esposa de Cristo no es de la tierra, "es hueso de Su hueso". Dios pudo crearla de la tierra, pero la tomó del costado de Adán. ¡Era él! Cuando Adán la miró (nunca había visto a una mujer antes) no dijo: ¡Un mujer! Él dijo: “Esto es hueso de mis huesos”.

Ella no tenía una historia anteriormente. Ella no sabía quien era. La única forma en que la Esposa sabe quien ella es, es al oír la voz de Su Cabeza, al oír Sus palabras diciendo: ¡“tú eres Yo, tú eres Uno con migo. Tú no eres polvo de la tierra, tú eres mi hueso, tú eres mi carne”!

En Apocalipsis vemos a la Esposa. Dice que baja del cielo hacía la tierra teniendo la gloria de Dios. Tiene la gloria de Su Esposo. No es de la tierra, es de arriba. Trae todo lo que es Cristo a la tierra. Esta es una progresión. Originalmente éramos de la tierra. Éramos criaturas caídas; no éramos nuevas criaturas, no éramos una creación nueva. Éramos la vieja creación, éramos tierra Pero Cristo nos llamo de la tierra, y nos convertimos en la Iglesia. Él nos libró del pecado y del diablo.

Pero este es nuestro entendimiento: “Él me salvó”. No entendemos que nos casamos con Él. Nosotros nos casamos como la Esposa. “Pero el que se une al Señor un espíritu es con Él” (1Co.6:7). El Señor quiere transformar nuestro entendimiento. Y quiere llevarnos a un lugar donde no solamente salimos de algo, pero entramos en Su casa. La Esposa entra en Su casa y mora con Él.

Cantamos cantos acerca de entrar en la casa del Señor. David dijo “No quiero solo visitar la casa del Señor, quiero morar allí para siempre.” La Esposa de Cristo mora en Su casa para siempre. Los vecinos no entran y moran allí para siempre. Su esposa lo hace. Esto es lo que nosotros somos. No somos personas que queremos quedarnos en un edificio para siempre. ¿Ven la diferencia?

Esto es lo que Juan representa. Por eso él está cerca del Señor. ¿Quieres estar cerca del Señor? Tiene que haber una transformación en tú corazón. Juan representa ser estimulado por amor. Él recostaba su cabeza sobre el pecho de Jesús. ¿De dónde vino la esposa de Adán? De su costilla. ¿Dónde recostaba su cabeza Juan? Allí en Su pecho sobre la costilla. ¿Qué cubre la costilla? Su corazón, el corazón del Señor. Juan cubría su corazón, amando al corazón del Señor.

Juan representa la Iglesia que es transformada en la Esposa. Las últimas palabras en Apocalipsis dicen: “El Espíritu y la Esposa dicen: ‘Ven’.” Esta es la consumación, Jesús y la Esposa juntos para siempre.

Nosotros decimos que la consumación es juicio. La consumación para la tierra y los pecadores es juicio. Para Cristo la consumación es la Esposa. Unión para siempre, morar en la casa del Señor para siempre como Uno. ¿Entiendes? El libro de Apocalipsis no es solamente sobre cosas malas, es sobre la cosa más gloriosa, estar junto con el Señor. Esto es lo que representa Juan.

¿Qué es lo que hace la esposa? Ella deja a su padre y a su madre y se une al Señor. Deja Egipto y se une al Señor. Cuando sale es la Iglesia, cuando se une es la Esposa. Hay dos acciones: sale de algo y entra en algo. Su motivación es amor. ¡“Amo a Cristo”! Dejo a mi padre y a mi madre y me uno al Señor.

Podemos ver esto en el libro de Rut 1:16-17:
“Respondió Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. Donde tú murieres moriré yo, y allí seré sepultada; así me haga Jehová, y aun me añada, que sólo la muerte hará separación entre nosotras dos".

¿Puedes ver el espíritu aquí? Rut era una moabita, no era de Israel. Era tierra, no era de Él, pero tenía el deseo de unirse a otro, de identificarse a parte de sí misma. Necesitaba un cambio de localidad, y no solo de lugar pero de identificación. Por eso dijo: “...a dondequiera que tú fueres, iré yo…” Esto es importante. La Esposa va donde Cristo va. Si Él vive en México, ella vive en México. Si Él vive en Inglaterra, ella vive en Inglaterra. Si Él va de vacaciones, ella va de vacaciones. Ella va donde Él va. No es por obligación, es amor porque son Uno. Es identificación con el espíritu. En Moab Rut dijo: “…dondequiera que tú fueres, yo iré…Donde tú murieres, moriré, y allí seré sepultada…”

¿Dónde mueres? Mueres 'en Cristo’ en la Cruz. “Con Cristo estoy juntamente crucificado…” (Gál. 2:20). ¿Qué dice Pablo después? “… y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí” ¿Dónde está su identificación? No en sí mismo. Él continua, “… y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a Sí Mismo por mí”.

Jesús amó a la Iglesia y se entrego a Sí Mismo por ella. ¡Jesús la amó! No solo tuvo un sentimiento por ella. Jesús no dijo: ¡Oh, pobres pecadores, amo a los pecadores! Él ama a la Iglesia, Él ama a Su Novia. La saco de este mundo para hacerla Su Esposa y que ella recostara su cabeza sobre Su pecho; para ser para siempre Uno en su corazón. Rut dijo: “Donde tú murieres, yo moriré…” Jesús dijo: “Donde yo muriere, tú morirás.” Pablo dijo: “Él me amó, y se entregó a Sí Mismo por mí. Con Cristo estoy juntamente crucificado.” Cuando Él muera, yo muero. Estas cosas dijo Rut cuando estaba saliendo.

¿Qué pasaba con Rut? En el libro de Rut tenemos un tipo del plan de Dios. Piensen en esto, Ella salía. Se identificaba con otro país y gente, se olvidaba de su existencia anterior. Dijo: “Ya no me identifico con quien yo era.” Vino a Israel, pero no solamente cambiaba de localidad. Su corazón cambiaba. ¿Cuál fue el fin de Rut? Un matrimonio. Ella no solamente tenía fe en un pueblo o una tierra, pero aquella tierra se convertía en una persona que se llamaba Booz. Israel se convertía en una persona, no solo una persona buena y amable, no solo un Salvador, sino un Esposo a quien la Esposa se unía. Ahora Rut no es una moabita. Ella dice: "ahora tú gente es mi gente, tú muerte es mi muerte". ¡No soy una moabita! ¡Soy una hija de Dios!

Ya no soy de esta tierra, ni tú tampoco. Tú estas en Cristo. “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre…” (Gál.3:28). En Cristo no hay judío ni griego. Pablo no dijo: “judíos, griegos”. Tenemos judíos y griegos en Cristo. Pero Pablo estaba diciendo: Ya no hay judío ni griego; Cristo es todo y en todo. Este es un cambio, una transformación, es una identificación. Rut no era moabita para Cristo.

Mi linaje es judaico, pero no soy judío; estoy en Cristo. Algunas personas me dicen: Debes sentirte orgulloso de que ere un judío ¡Yo me alegro que estoy en Cristo, y Cristo está en mí! Dejé mí viejo país, dejé mi padre y mi madre. ¡Me casé! Soy Uno con Jesús, Él es mi vida, Él es mi todo. Yo no me veo a mí mismo, en la misma manera. No soy un judío para Jesús. Estoy crucificado. Donde Jesús murió, yo morí. ¿Sí yo morí? ¿Resucité yo? No, yo no resucité; Jesús resucitó. Y yo resucité ‘en Él’ no solo por Él, pero En Él. Él es mi identificación. Donde Él murió, yo morí. Donde Él fue sepultado, yo fui sepultado.

Hay mucha gente que acepta la enseñanza de la Cruz. Dicen: "¡Oh, yo creo eso, es maravilloso! ¡Es una gran enseñanza!” Ellos creen y aceptan la enseñanza de la Cruz, pero jamás abrazan la muerte. Es como una mujer que se casa, pero vive como si no estuviera casada. No hay una identificación con su esposo, no hay unión. Solamente hay un papel que dice que está casada. No es suficiente decir: “Creo en la Biblia”. Necesitamos el conocimiento del Señor. ¿Sabes que es el conocimiento del Señor? No es un entendimiento profundo de Jesús. Es el tipo de conocimiento que cambia tu identidad. Este es el conocimiento del Señor.

Hay algunas personas que no quieren que te acerques a Jesús. Si dices: “¡Te amo Señor, quiero acercarme a Ti!”. La gente de la multitud dice: “¿Quién piensas que eres? ¿Crees que eres especial? ¿Piensas que eres mejor que nosotros?

En nuestra escuela bíblica he visto en años pasados, estudiantes que han sido tratados por Dios. Ellos se acercan al Señor. Leen su Biblia en lugar de ir a divertirse con los demás. Quieren acercarse al Señor. Es hermoso. ¿Pero sabes que? Algunos de los otros estudiantes no les gusta esto. Se burlan de ellos y dicen: “¿Piensas que eres más santo que nosotros? Ven con nosotros para divertirnos. Déjenlos ir al Señor. Déjenlos buscar al Señor. No te están rechazando a ti, solamente están buscando al Señor. Ellos aman al Señor. Ora por ellos. Déjenlos acercarse a Jesús.

Quiero compartir otra Escritura con ustedes, II Reyes 2:1-15: Aconteció que cuando quiso Jehová alzar a Elías en un torbellino al cielo, Elías venía con Eliseo de Gilgal. Y dijo Elías a Eliseo: Quédate ahora aquí, porque Jehová me ha enviado a Bet-el. Y Eliseo dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Descendieron, pues, a Bet-el. Y saliendo a Eliseo los hijos de los profetas que estaban en Bet-el, le dijeron: ¿Sabes que Jehová te quitará hoy a tu señor de sobre ti? Y él dijo: Sí yo sé; callad. Y Elías le volvió a decir: Eliseo, quédate aquí ahora, porque Jehová me ha enviado a Jericó. Y él dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Vinieron, pues, a Jericó. Y se acercaron a Eliseo los hijos de los profetas que estaban en Jericó, y le dijeron: ¿Sabes que Jehová te quitará hoy a tu señor de sobre ti? Él respondió: Sí yo lo sé; callad. Y Elías le dijo: Te ruego que te quedes aquí, porque Jehová me ha enviado al Jordán. Y él dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Fueron, pues, ambos. Y vinieron cincuenta varones de los hijos de los profetas, y se pararon delante a lo lejos; y ellos dos se apartaron junto al Jordán. Tomando entonces Elías su manto, lo dobló, y golpeó las aguas, las cuales se apartaron a uno y a otro lado, y pasaron ambos por lo seco. Cuando habían pasado, Elías dijo a Eliseo: Pide lo que quieras que haga por ti, antes que yo sea quitado de ti. Y dijo Eliseo: Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí. Él le dijo: Cosa difícil has pedido. Si me vieres cuando fuere quitado de ti, te será hecho así; mas si no, no. Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino. Viéndolo Eliseo, clamaba: ¡Padre mío, padre mío, carros de Israel y su gente de a caballo! Y nunca más le vio; y tomando sus vestidos, los rompió en dos partes. Alzó luego el manto de Elías que se le había caído, y volvió, y se paró a la orilla del Jordán. Y tomando el manto de Elías que se le había caído, golpeó las aguas, y dijo: ¿Dónde está Jehová, el Dios de Elías? Y así que hubo golpeado del mismo modo las aguas, se apartaron a uno y a otro lado, y pasó Eliseo. Viéndole los hijos de los profetas que estaban en Jericó al otro lado, dijeron: El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo. Y vinieron a recibirle, y se postraron delante de él.

Tenemos muchas personas en esta historia. Elías representa al Señor; Eliseo representa al creyente que tiene el espíritu de Juan que está cerca del Señor. En cada ciudad estaban los hijos de los profetas, quienes eran gente de Dios que escudriñaban las Escrituras y amaban a Dios. Cristo busca a aquellos que van a acercarse, y quedarse con Él. No solo van de visita y después salen. David no dijo: “Voy a visitar la Casa del Señor para siempre”. ¡No! Él no dijo así, David dijo: “En la casa de Jehová moraré por largos días.” (Sal. 23: 6)

Aquí Elías se acercó al Jordán que representa la resurrección. Se movió en esa dirección. Primero llegó a Gilgal. ¿Qué pasó allí? Allí Saúl fue ungido como rey. Representa una gran enseñanza acerca del reino de Dios. En este lugar estudias el reino y la autoridad que tienes en el Señor. Muchas cosas maravillosas pasan en Gilgal. Elías llegó allí y dijo a Eliseo: “Quédate aquí”. Estudia estas cosas, aprende todo esto. Pero Eliseo dijo: “No, no te dejaré, quiero seguirte”. Muchas personas acampan al rededor de ciertas verdades, como, el reino de Dios. Hay muchas áreas en que la gente quiere quedarse. Yo no quiero acampar al rededor de una verdad; yo quiero seguir a Jesús. Quiero ser la Esposa de Cristo. Quiero estar junto a Él. Eliseo dijo: “No voy a dejarte” ¿y qué dijeron los profetas? ¿Sabes que Jehová te quitará hoy a tu señor de sobre ti? “él va ha dejarte; puedes quedarte aquí, no continúes, quédate aquí”. Pero Eliseo dijo: No, voy a ir con Elías. Entonces fueron a Bet-el que significa “La Casa de Dios” en hebreo. Aquí están todas las enseñanzas del Cuerpo de Cristo. Y ahí todos los profetas dijeron: Elías va a ir donde tú no puedes ir, y él va a dejarte. “Quédate aquí con nosotros”. Y Elías le dijo: “quédate aquí.” ¿Realmente quería Elías que Eliseo se quedara? ¡No! ¿Entienden esto? Esto es importante al corazón de Jesús. Él quiere poder decirte: “No me sigas”. Y que tú respondas: “Yo iré con tigo”. Así como Rut dijo: “iré con tigo”. Noemí le dijo: “quédate aquí”. Rut respondió: “Yo te amo y quiero ir con tigo”.

Eliseo dijo: “voy a ir con tigo”. Así es que se fueron a la Casa de Dios, Bet-el. Elías le dijo: “quédate aquí”. Pero Eliseo respondió: “Vive Jehová y vive tu alma que yo no te dejaré.” Tenía un Dios vivo y una relación viva. ¿Qué hizo Elías? Continuaba moviéndose, y Eliseo le seguía. Vinieron a Jericó. ¿Qué pasó en Jericó? El enemigo fue derrotado. Significa alabanza y adoración y todas las verdades sobre esto. Dios derrotó al enemigo allí, pero ahora Dios no esta en Jericó; Dios está en Elías; Dios está en Su Hijo.

Los profetas dijeron: “quédate aquí” este es un buen lugar, nosotros derrotamos al enemigo, tú puedes derrotar al enemigo también. Pero Eliseo dijo, no quiero derrotar al enemigo, yo quiero a Elías; yo quiero a Jesús. No voy a quedarme. Ellos dijeron: “pero tenemos alabanza y adoración; vas a ver las paredes caer. ¡Es maravilloso! Vas a estar bien. ¡Sentirse bien es todo! Vamos a ver ¿se sentía bien Jesús en la Cruz? ¿Se sentía bien Daniel en el foso de los leones? ¿Se sentía bien Pablo en prisión? ¡No! pero se gozaron en el Señor. Tenían un gozo en sus corazones. Eran como Juan recostados en el pecho de Jesús. Pero no quiero estar reposando en el pecho de Jesús quiero salir de aquí. Eliseo no quería salir de este lugar con Jesús. Él dijo: “no voy a quedarme en Jericó”

Continúo Elías hasta el Jordán. ¿Qué representa el Jordán? La muerte en la Cruz. Elías va a pasar. Él dejó a todos los profetas, todos los lugares, todas las cosas gloriosas. Dijo: “voy a cruzar la muerte”. Eliseo dijo: “donde tú mueras, yo muero; voy con tigo”. Fueron a la muerte juntos. Pasaron la muerte, ahora ¿Qué seguía? La resurrección.

Ahora Eliseo comenzaba a ver la gloria de arriba, no solo el poder de Dios en la tierra. La Esposa es de arriba, no es de la tierra. Eliseo comienza a ver esto y dice: Elías no me esta dejando, yo voy con él también. Estoy vestido de él. El manto de Elías cayó, y Eliseo se lo puso, ahora se identifica con el Señor resucitado. Ya no es quien era. Caminó hasta el Jordán, tomó el manto del Señor, la identificación con el Cristo resucitado, y dice: “¿Dónde está el Dios de Elías, Él, en quien soy Uno?” Entonces golpeó las aguas, y las aguas se apartaron a uno y al otro lado. Los profetas estaban viendo de lejos. (Ellos no estaban cerca ¡es interesante!) Cuando vieron a Eliseo golpear las aguas, ¿Qué dijeron? “¡qué hombre de Dios, qué unción!” No, no dijeron nada de esto. Pero dijeron: “El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo.” Es más que una unción; es Él (Jesús). ¡Lo veo a Él! Veo al Ungido, no solo una unción. Los profetas dijeron: “¡vemos a Elías, el espíritu de Elías está sobre Eliseo!”

Estamos casados con Jesús. ¡Tienes que estar casado con Cristo porque lo he visto en ti! ¡Oigo Su Palabra en ti! ¡Es el Señor! Eliseo amaba al Señor. Necesitamos esa determinación como Eliseo para decir: “Donde Tú vayas, yo voy, donde Tú mueras, yo muero. Es lo que Rut le dijo a Noemí, “voy a quedarme con tigo”. Eliseo le dijo a Elías: “Voy a quedarme contigo a través de la muerte y la sepultura, hasta que vea la resurrección”.

Las últimas palabras de Pablo fueron: “quiero conocerle a Él”. Pablo estableció cientos de iglesias y ganó muchísimas almas para el Señor. Pero solo tenía un deseo. David tenía un deseo, ¡estar en la Casa del Señor para siempre! El deseo de Pablo fue, “… a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de su padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte.” (Fil.3:10). “…y ser semejantes a Él en Su muerte…” que cuando Él muera yo muero. Y conocerle en el poder de Su resurrección. No dice “Dame el PODER de la resurrección” pero dice: “quiero conocerte a Ti en el poder de Tú resurrección”.

Hay una diferencia, no solo queremos el PODER, queremos identificarnos con Él en el poder de SU RESURRECCIÓN. No solo queremos que Él nos dé algo. Pero, Su resurrección es nuestra resurrección. Quiero conocerle en el poder de Su resurrección.

Podemos ser siervos. La Esposa de Cristo le sirve. Pero es más que un siervo. Pablo dijo: “por amor sirvan los unos a los otros.” Nosotros decimos, ¡Jesús te sirvo porque moriste por mí, te debo todo, por eso voy a servirte! Pero Él quiere que seamos la Esposa, servirlo porque le amamos. Si amas al Señor, amas a Sus hijos. Aquí están Sus hijos, Su Esposa. ¿Amas a Sus hijos? ¿Oras por los ellos? A veces los niños no hacen las cosas correctas, pero un padre ora por sus hijos. Aquí están Sus hijos. ¿Estás cerca de su corazón? ¿Escuchas su corazón? “…orad unos por otros, para que seáis sanados.” (Stg.5:16) No puedes oír su corazón si estás muy lejos. ¿Quieres oír el latido de mi corazón? Tienes que poner la cabeza sobre mi pecho. ¿Quieres oír Su latido? Tienes que poner la cabeza en Su pecho como Juan lo hizo. No hay servicio allí, solo amor. Solo ámalo a Él. Cuando oigas Su corazón, cuando oigas cual es Su deseo, tú lo sigues.

Una vez David estaba en Belén, y vio un pozo con agua viva, pero el enemigo estaba allí. No podía beber el agua por causa del enemigo. Su primer pensamiento no fue, “odio al enemigo”, su primer pensamiento fue: “amo ese pozo, amo el sabor de esa agua, es muy precioso para mí, me satisface, toda mí vida he bebido de ese pozo.” Los hombres de David lo amaban; no solo lo sirvieron por obligación. Dos hombres fueron por el agua. Dijeron: “Aun si morimos, vamos a traer el agua para David porque está en su corazón, y queremos satisfacerlo a él.” Yo quiero satisfacer a Cristo. Quiero que Él sea satisfecho. Quiero que agua fluya de mí, agua viva. Él ama esa agua en Su Esposa. Él ama que ella sea semejante a Él. Este es Su deseo.

Este mensaje fue transcrito de una conferencia en
Monterrey, México
Julio, 2000