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La Cruz y El Lugar

Por: R.T. Nusbaum

La Cruz es una obra interior, y una vez que ha obrado en lo interior, pronto tendrá una muy práctica manifestación. Parte de esta manifestación afectará la forma en que te relacionas con cosas y posesiones. Otro lugar donde la manifestación de la Cruz te afecta es en tu relación con otros. Pero el área de la que quiero hablar ahora es cómo ésta manifestación de la cruz te afecta en relación al lugar en el cual sirves a Dios.

Hay muchas razones por las cuales Dios te puso en el lugar donde estás. Una de las principales razones por la cual Dios te puso donde estás es para que la cruz sea real en ti. Una vez que la cruz ha sido hecha real en ti, el vivir en la cruz debe tomar lugar. Entonces la razón por la cual Dios te puso en un lugar no es para aprender de la cruz, sino para vivirla en una manera práctica.

Tú no escoges el lugar donde quieres morir. Los Romanos no le preguntaron a Cristo dónde le gustaría morir. No le ofrecieron varias cruces para escoger, como un medio de muerte. Jesús no tenía el control del cerro donde iba a ser crucificado ni el método. Éste estaba ordenado por el Padre. ¡Entonces!, ¿Porqué demandamos a Dios las circunstancias en las cuales moriremos? Basados en nuestros propios intereses, hemos sometido a Dios. Tenemos condiciones que necesitan ser satisfechas antes de estar de acuerdo con Él en el metódo y el lugar donde daremos nuestras vidas.

Muchos de nosotros en nuestra arrogancia y vanagloria tratamos de escoger las circunstancias en las cuales moriremos. Ninguno de nosotros en lo natural y mucho menos en lo espiritual, escogemos la forma o lugar de nuestra muerte. Por ésa razón, nunca escogeríamos la forma o el lugar escogido para nosotros, porque ninguno de nosotros queremos morir.

Una de las grandes luchas que vamos a tener es para hacer un compromiso completo con Cristo. Una vez que hemos pasado más allá de este compromiso y hemos sido entregados a Cristo, empezamos a debatir y argüir con Dios sobre las circunstancias bajo las cuales continuaremos para dar nuestras vidas. Siempre estamos actuando en nuestros propios intereses. Pero no debemos tratar de decidir por Dios la circunstancia, lugar o tiempo cuando vamos a morir porque Dios ya ha ordenado estos pasos. Solo debemos ser obedientes y sumisos.

Una vez que la cruz ha obrado dentro de nuestro corazón, entonces empezará a manifestarse en el cuerpo. Esto es lo que significa Romanos 12:1-3. Debemos presentar nuestros cuerpos en una manera como un sacrificio, tal como lo hizo Jesús en la Cruz.

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